Fue estudiante del Máster en Edición durante el curso 2010-2011, después de licenciarse en Filología Hispánica y haber realizado el Máster en español como Lengua Extranjera. En la actualidad, es editora en Libros del Asteroide.
1.— ¿Qué te aportó el Máster en Edición a tu desarrollo profesional?
Creo que el máster es muy útil para obtener un panorama general del sector y sus diferentes procesos y conocer de primera mano la visión de profesionales con muchísima experiencia. También te permite poder relacionarte con compañeros afines a los que en muchos casos después seguirás encontrándote en editoriales y agencias. Además, el máster me dio la oportunidad de hacer las prácticas en una editorial y poder ver realmente cómo se aplica lo aprendido en el aula… Y por último y muy importante en mi caso (no pasa a menudo, pero a veces la suerte nos acompaña): al poco de terminar las prácticas me llamaron del mismo sello para el puesto de asistente editorial.
2.— Eres editora en Libros del Asteroide, ¿cómo es tu día a día?, ¿en qué aspectos de la edición te implicas más?, ¿cuál de ellos resaltarías?
Coordino el plan editorial y todo el proceso editorial de cada libro desde que tenemos el manuscrito. Hablo con autores, traductores, correctores, diseñadores y el resto de los colaboradores que participan en el proyecto. También edito, corrijo, valoro manuscritos, me encargo de los textos de contraportada y de algunos materiales promocionales, coordino el premio de no ficción de la editorial… Somos un equipo pequeño y cubrimos un poco de todo, lo que nos hace sentir cada título como algo muy nuestro.
3.— ¿Qué supone el sello Asteroide para la edición en español?
Es uno de los referentes actuales de la edición en español por su identidad, calidad e independencia. Un sello que en veinte años ha construido un gran catálogo de más de 350 títulos tanto de clásicos del siglo xx como de literatura contemporánea, ficción y no ficción, y que tiene un público muy fiel. Personalmente, es una editorial que sigo y admiro desde su nacimiento, por eso me hizo especial ilusión cuando empecé a trabajar aquí.
4.— ¿Cuál es la actitud de una editora frente a un manuscrito?
En el caso de un sello del perfil de Libros del Asteroide es importante en primer lugar saber detectar si el texto tiene un buen nivel literario. Después, que la narración se sostenga conforme avanza. Muchas veces sucede que un texto empieza más o menos bien y a las pocas páginas se derrumba. También hay que saber ver si las carencias o problemas del texto son fáciles de solventar, si tiene potencial y vale la pena hablar con el autor para reorientarlo. Y por supuesto no hay que dejar de lado la visión comercial, pensar si ese libro puede interesar a un público más o menos amplio. Es posible que nos interese a nosotros como lectores, pero tenga muy poco recorrido en librerías, o a la inversa: no es nuestro estilo, pero vemos que puede gustar. Esta es una profesión bonita porque básicamente consiste en ponerse en la piel del otro…
5.— ¿Cómo afrontas la responsabilidad de elaborar un informe de lectura negativo?
La verdad es que no me corto un pelo (risas). Si tengo claro que no funciona, lo expreso sin mucho reparo. Si no estoy del todo segura soy más benevolente, destaco también los aspectos positivos y a veces pido una segunda opinión por si resulta que no estoy demasiado inspirada ese día (¡circulan historias de terror editorial en las que algún pobre infeliz ha dejado pasar un novelón!). Pero en realidad lo que es claramente descartable se ve a la milla. No hay que dudar de nuestro criterio si el libro se nos cae de las manos por lo que sea o si vemos que no encaja en el sello en cuestión.
6.— ¿Intervienes en la aprobación de las cubiertas?
He trabajado en el proceso de briefings con el departamento de diseño en varias editoriales (en el caso de Asteroide, trabajamos con el excelente equipo del Estudio Duró); el editor opina, aunque la elección final suele ser cosa del director editorial. Eso sí, siempre que en Asteroide tenemos dudas con una cubierta, todo el equipo dice qué le parece, improvisamos una votación a ver cuál de las propuestas gusta más, y a veces hasta le preguntamos a gente de fuera. Pasa poco, pero en ocasiones hay lo que entre nosotros llamamos «cubiertas malditas» que por algún motivo se nos cruzan… y cuando hemos visto treinta propuestas ya hemos perdido un poco la cabeza y necesitamos que alguien nos devuelva la cordura (risas). Otro pequeño drama es cuando nos encanta una imagen y al final, por temas de derechos, no podemos utilizarla. Entonces hay que olvidarla y seguir buscando hasta encontrar un nuevo flechazo…
7.— Ficción o ensayo. ¿Qué te atrae más?
Ambas, depende de la temporada y del tema. En general, siempre he tendido más a la ficción, pero con los años me ha ido interesando cada vez más la no ficción. Hay ensayos tan absorbentes como una buena novela. Además, me gustan mucho las obras hibridas, las que cuesta encajar en un género concreto.
8.— De las obras para las que has trabajado, ¿de cuál estás más satisfecha?
De muchísimas, pero destacaré una de las novelas más recientes. Me hace mucha ilusión el éxito de Comerás flores, de Lucía Solla Sobral. Es una alegría enorme ver la increíble recepción que está teniendo. La autora se lo merece y me encantó poder trabajar el texto con ella.
9.— Una frase: «Para que un texto logre interesar al lector, su autor debe tener algo que contar, ganas de contarlo y saber contarlo». La decía Mario Muchnik… Se la escuchó al escritor inglés Bruce Chatwin en una mesa redonda. ¿Algo que añadir?
Sí, añadiría que no hace falta extenderse demasiado si podemos decir lo mismo con más sencillez y brevedad. Lo corto y directo gana fuerza. Pretender tener interesado al lector durante quinientas páginas si damos demasiadas vueltas a lo mismo es pedir mucho, sobre todo hoy en día. Depende de la obra, claro, pero en general lo bueno, si breve, dos veces bueno…
10.— ¿Crees que ahora se lee más —o menos— que cuando empezaste? Explica el porqué.
Supongo que la percepción general es que leemos menos porque ahora los smartphones y las plataformas de streaming han invadido nuestro día a día, pero los datos dicen lo contrario… ¡Hay esperanza! Leer es una pasión y quien la tiene no la abandona pese a todo el ruido que nos rodea.


